COMPRA DE UN VEHÍCULO: ¿AL CONTADO O FINANCIADO?

Después de la vivienda, se suele decir que la compra de un coche es la segunda inversión más importante de una familia. Los concesionarios de vehículos nos ofrecen precios muy interesantes, pero casi siempre supeditados a la financiación con su compañía. ¿Nos interesa más adquirirlo al contado o financiado? La respuesta nos la da y argumenta Arantza López, abogada de EKA/ACUV: AL CONTADO.

Ya decimos que es muy habitual ver promociones muy jugosas si optamos por la financiación, descuentos que rondan los 2.000-3.000 € que nos pueden hacer dudar de la cuestión. Sin embargo, cuando preguntamos por los detalles, solo nos mencionan la cuota mensual, dejando de lado la letra pequeña, que es lo que encarece precisamente el contrato (comisión de apertura, comisiones por cancelación anticipada, servicios adicionales que incluyen algunos préstamos, etc). A continuación te ofrecemos el asesoramiento necesario para que valores libremente y con más conocimiento la opción más ventajosa.

5 factores a los que atenerse

-Recuerda que los concesionarios venden coches, no créditos. En cambio, cuando toca centrarse en las condiciones contractuales, las marcas buscan que financiemos la compra con ellas, por los beneficios que obtienen gracias a los intereses que se generan.

-Habitualmente nos presentarán una cuota a la cuál poder hacer frente sin grandes esfuerzos. En este punto, lo que debemos observar es en qué cantidad se nos queda el vehículo que deseamos adquirir con los descuentos aplicados, qué cuantía sobre el importe total nos exigen como comisión de apertura, o si podemos prescindir de un seguro o mantenimiento.

-Todas las marcas cobran la comisión de apertura. Según cuenta Arantza López, oscila entre el 3 y el 3,8%. Al mismo tiempo, es importante que revises el plazo de permanencia que te mantendrá con las condiciones pactadas -generalmente entre 12 y 48 meses-. Cuidado: si amortizas el préstamo antes de tiempo pueden penalizarte. Es de carácter abusivo que se establezca la penalización completa habiendo cumplido parte del contrato. Lo correcto sería prorratear aquello en lo que hemos permanecido y castigarnos por el tiempo que no lo hemos hecho.

-Hay concesionarios que no obligan a financiar toda la cuantía. Si lo ves viable, puedes optar por abonar una parte al contado y financiar lo restante.

-En los vehículos de segunda mano, fíjate en las garantías adicionales como los seguros de pago fraccionados (alternativa que facilitan algunas compañías, simplificando las primas de los clientes, divididas por meses). Consulta este tipo de condiciones antes de firmar, puesto que no se suelen especificar.

-La reserva de dominio es otra característica en estos contratos. Es una cláusula que significa que el coche pertenece a la empresa hasta que no terminemos de costearlo en su totalidad. Igualmente, esta reserva impide que el vehículo se venda hasta que no se haya satisfecho el préstamo.

La abogada de la asociación comenta que estas son claves prioritarias dentro de un marco de financiación lineal, el que conocemos de toda la vida. No obstante, actualmente existen otros modelos como el leasing o el renting a los que las personas consumidoras están accediendo para disponer al menos temporalmente de coche sin tener que adquirir uno necesariamente. El concepto es parejo al del alquiler, con contratos que tienen por defecto un número limitado de kilómetros.

En conclusión:

Resulta más barato comprar un coche al contado que financiarlo. Los intereses y las comisiones de la operación superan concreces a los descuentos que se aplican. Bien es cierto que, el comprador que habiendo estudiado su caso opte por el préstamo, tiene al alcance todas las comodidades a su disposición. La documentación que se pide no es mucha y el crédito se suele conceder en menos de una semana. Asimismo, conviene hacer números y valorar si solicitamos el crédito al concesionario o a nuestro banco.

Ten en cuenta además, que los últimos días del año son interesantes para efectuar una compra, puesto que en esas fechas los concesionarios han de cumplir con sus objetivos de venta, y por tanto permanecen más abiertos a la negociación y a abaratar precios.

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