Sí, todavía estamos en temporada alta en muchas estaciones. Nieve, frío, temporales activos y miles de personas subiendo a las pistas cada fin de semana. Pero junto a las ganas de desconectar también aparecen las dudas que, año tras año, se repiten: ¿qué ocurre si el viento obliga a cerrar los telesillas? ¿Y si cancelo el viaje a última hora? ¿El forfait es siempre no reembolsable?
Desde EKA/ACUV vemos cada invierno cómo vuelven las mismas consultas. Y no, no todo depende de la “política interna” de la estación.
Recuerda que la nieve no suspende tus derechos como persona consumidora.
Cuando el temporal cambia los planes
La montaña tiene sus propias reglas. El viento, la nieve o el riesgo de aludes pueden obligar a cerrar pistas o instalaciones. Pero una cosa es que existan condiciones meteorológicas adversas y otra distinta que eso anule automáticamente cualquier derecho.
Si la estación no abre o el servicio contratado no puede prestarse en condiciones razonables, la persona consumidora puede tener derecho a la devolución total o parcial del importe pagado. Otra cuestión diferente es cuando el servicio se presta con limitaciones habituales en invierno. En esos casos, lo determinante será qué se informó previamente y qué se contrató exactamente.
Porque recordemos que el forfait no es solo un pase: es un contrato.
“No reembolsable” no significa “intocable”
Es habitual encontrar tarifas promocionales que se anuncian como no reembolsables. Esa condición es válida si se informa con claridad antes del pago y si la persona consumidora acepta expresamente esa limitación.
Sin embargo, esa etiqueta no puede convertirse en un blindaje absoluto. Si el servicio no se presta en los términos esenciales ofrecidos, pueden existir vías de reclamación. Siempre lo recordamos: un precio reducido no elimina los derechos básicos reconocidos por la normativa de consumo.
Cambios en clases, servicios y condiciones
Otra fuente frecuente de conflicto son los cursos de esquí que se reorganizan a última hora, los grupos que cambian sin previo aviso o las clases que se suspenden sin alternativa equivalente.
Cuando lo contratado se modifica de forma sustancial, la persona consumidora puede exigir una solución razonable: reubicación en condiciones similares o devolución proporcional del importe. No se trata de aceptar cualquier propuesta, sino una opción equivalente a lo que se pagó.
Alquiler de material y cargos inesperados
En el alquiler de equipos también surgen problemas: fianzas elevadas, cargos por daños discutibles o material que ya presentaba desperfectos antes de su uso.
Por eso es fundamental revisar el estado del equipo antes de salir a pista y dejar constancia de cualquier anomalía. La persona consumidora no debe responder por el desgaste normal derivado de un uso correcto, y cualquier cargo adicional debe estar debidamente justificado.
La fuerza mayor no es una excusa automática
En ocasiones se invoca la “fuerza mayor” como explicación global ante cualquier incidencia. Es cierto que determinadas situaciones extremas pueden justificar decisiones de cierre por seguridad. Pero eso no implica que desaparezca cualquier responsabilidad contractual.
Cada caso debe analizarse en función de lo contratado, lo informado y lo finalmente prestado. La fuerza mayor no puede convertirse en un comodín para evitar compensaciones cuando proceden.
Disfrutar sí, renunciar no
Esquiar implica asumir los riesgos propios del deporte y de la climatología. Pero no implica renunciar a tus derechos como persona consumidora.
Informarse antes de comprar, revisar las condiciones de cancelación y conservar los justificantes puede marcar la diferencia entre una escapada redonda y un conflicto innecesario.
Por ello, desde EKA/ACUV animamos a todas las personas que hayan tenido problemas con forfaits, cancelaciones o servicios en estaciones de esquí a revisar su caso y, si es necesario, reclamar.
Porque la montaña puede ser imprevisible. Pero tus derechos no lo son.
