Como seguramente sabrás, el pasado 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron una serie de bombardeos coordinados contra Irán. Lo que comenzó como un conflicto geopolítico a miles de kilómetros de Euskadi lleva apenas unos días desarrollándose y ya se nota en las gasolineras, en la factura de la luz y amenaza con llegar a la cesta de la compra.
No es la primera vez que una guerra lejana se convierte en un problema cotidiano para los hogares. Ya ocurrió con Ucrania en 2022. Y en este caso, hay una razón concreta: el Estrecho de Ormuz.
El Estrecho de Ormuz: el cuello de botella que nos afecta a todos y todas
Por el Estrecho de Ormuz transita aproximadamente el 20% de todo el petróleo que se consume en el mundo cada día, además de una parte muy importante del gas natural licuado global. Irán ha ralentizado drásticamente el tráfico a través de este enclave estratégico desde el inicio de los ataques, con cerca de 200 buques varados según fuentes de inteligencia marítima.
Aunque España no depende directamente del petróleo iraní —que se destina principalmente al mercado asiático—, el precio del crudo es internacional. Por lo que, cuando el mercado se tensa, todos y todas pagamos más, independientemente del origen del barril.
¿Qué está subiendo?
- Combustible: el precio del barril de Brent ha pasado de unos 71 dólares el 27 de febrero a superar los 80 dólares en pocos días. Ese encarecimiento ya se está trasladando a los surtidores de la CAV. Diferentes fuentes del sector estiman una subida de entre 8 y 10 céntimos por litro en las próximas semanas. Suministro no va a faltar —las reservas están garantizadas—, pero el precio ya ha comenzado a moverse.
- Gas y electricidad: El contrato de referencia europeo del gas, el TTF holandés, subió hasta los 46,52 euros por megavatio hora, sumando más de 14 euros en una sola jornada, lo que supone una subida de entre el 40% y el 50% desde el inicio del conflicto. Un factor clave en esta escalada ha sido la decisión de Qatar —uno de los principales exportadores de gas natural licuado del mundo— de paralizar su producción a raíz de los ataques en el Golfo Pérsico.
Según estimaciones de diferentes consultoras energéticas, un cierre de 15 días del Estrecho de Ormuz podría disparar el precio del gas hasta los 90€ por megavatio hora, lo que supondría un incremento de hasta el 50% en la tarifa regulada de electricidad. Un golpe directa a nuestras economías familiares.
La buena noticia, al menos por ahora, es que España cuenta con grandes reservas de agua en sus embalses gracias a las recientes borrascas, lo que permite proteger al país de un encarecimiento inmediato de la electricidad, ya que las centrales hidroeléctricas pueden suplir parte de la demanda que en otras circunstancias obligaría a tirar del gas.
- Cesta de la compra: El encarecimiento de la energía se traslada a los costes de transporte y logística, y eso acaba repercutiendo en los precios de los alimentos. Es como un efecto dominó. Los futuros del maíz, por ejemplo, ya han repuntado cerca de un 5% en los mercados internacionales. No es alarmismo: es el mismo mecanismo que vivimos hace cuatro años con la guerra de Ucrania.
¿Qué puedo hacer yo?
La incertidumbre no desaparece por ignorarla. Pero sí existen gestos concretos que pueden marcar una diferencia real en tu presupuesto doméstico. Allá vamos:
En combustible:
- Compara precios entre gasolineras antes de repostar. La diferencia puede llegar al 19% según la estación de servicio que elijas. Además, hay aplicaciones gratuitas que te muestran los precios en tiempo real.
- Evita repostar en fines de semana y festivos, cuando la demanda es mayor y los precios suelen ser más altos.
- Valora ajustar tu ritmo de repostaje a la evolución del precio, sin caer en el pánico ni en las colas innecesarias que se han visto durante estos días.
En energía:
- Si tienes tarifa libre con una comercializadora, este es un buen momento para comparar con el PVPC. Aunque la tarifa regulada es más volátil a corto plazo, los datos históricos demuestran que suele ser más ventajosa para la persona consumidora a lo largo del tiempo.
- Desplaza los electrodomésticos de mayor consumo a las horas valle: noche y madrugada, que suelen ser las más baratas.
- Revisa tu contrato de gas si tienes calefacción o agua caliente con este suministro. En momentos de volatilidad, conocer las condiciones de tu tarifa es fundamental.
En la cesta de la compra:
- Antes de hacer acopio preventivo de nada, recuerda que no hay problemas de suministro. Acumular por miedo solo contribuye a tensionar artificialmente los precios.
- Planifica las compras con lista antes de salir: reduce las compras impulsivas y el desperdicio, que es donde más dinero se pierde sin darnos cuenta.
- Apuesta por el comercio de proximidad y los mercados de tu barrio o pueblo. En momentos de tensión en los precios, conocer a quien te vende y saber el origen de lo que compras es también una forma de protegerte.
- Ante cualquier subida de precio que te parezca injustificada, no lo normalices: pregunta, compara y, si es necesario, reclama.
Una situación nueva, un patrón conocido
Desde EKA/ACUV no podemos predecir cuánto durará este conflicto ni hasta dónde llegará la escalada. Lo que sí sabemos, porque lo hemos visto antes, es que en contextos de inestabilidad geopolítica los precios reaccionan con rapidez al alza y se recuperan mucho más despacio. Y también sabemos que algunas empresas aprovechan la incertidumbre para subir precios más de lo que el mercado justifica.
Por eso nuestra posición es clara: las personas consumidoras no podemos controlar lo que pasa en Oriente Próximo, pero sí podemos controlar cómo respondemos en el mercado. Comparando, informándonos y reclamando cuando sea necesario.
