En un calendario comercial cada vez más saturado —Black Friday, Cyber Monday, campañas “flash”, descuentos permanentes— las rebajas de enero han perdido parte de su carácter excepcional y de su lugar propio en el calendario. A este escenario se suma un periodo de consumo cada vez más acumulado, en el que encadenamos la campaña del Black Friday, una Navidad marcada por el gasto y, sin apenas margen de respiro, la llegada de las rebajas de enero.
Este encadenamiento no reduce el consumo, sino que lo desplaza y lo desordena: muchas personas llegan a las rebajas con compras ya hechas, con presupuestos tensionados y con una sensación de “arrastre” del consumo previo que condiciona las decisiones posteriores. Precisamente por eso, desde EKA/ACUV observamos que las rebajas de enero siguen siendo uno de los momentos de mayor consumo del año y, al mismo tiempo, uno de los periodos en los que más errores se cometen.
En este contexto, la presión por aprovechar “la oportunidad”, los precios tachados, los mensajes de urgencia y la sensación de que estamos ahorrando dinero pueden empujarnos a comprar sin pararnos a pensar. Por eso, desde EKA/ACUV proponemos cambiar el enfoque: las rebajas no van de comprar más barato, sino de decidir mejor.
Estas son las cinco decisiones clave que pueden marcar la diferencia entre unas rebajas útiles… y unas rebajas problemáticas.
1- Decidir si comprar o no
La primera decisión —y la más importante— suele olvidarse: ¿realmente necesito comprar?
Las rebajas pueden ser un buen momento para sustituir algo que se ha roto o para adquirir un producto que ya estaba previsto. Pero no deberían convertirse en una excusa para acumular por impulso. Antes de comprar, conviene hacerse una pregunta sencilla: si este producto no estuviera rebajado, ¿lo compraría igualmente?
Además, comprar no siempre es la única opción. Reparar, reutilizar, acudir al mercado de segunda mano o intercambiar son alternativas cada vez más accesibles, sostenibles y, en muchos casos, más económicas. Elegirlas también es una forma de consumir de manera más responsable.
2- Decidir cuánto gastar
Entrar en rebajas sin un presupuesto es abrir la puerta de par en par al descontrol.
Fijar una cantidad máxima —realista y asumible— ayuda a mantener el criterio y evita que las compras “pequeñas” se conviertan en un gasto excesivo al final del día. El problema no suele ser una compra concreta, sino la suma de muchas decisiones impulsivas.
Tener claro cuánto podemos gastar —y respetarlo— es una herramienta de protección personal frente a una campaña diseñada para que gastemos más de lo previsto.
3- Decidir si el descuento es real
No todo lo que parece una ganga lo es.
La normativa obliga a que el precio rebajado se compare con el precio más bajo aplicado en los últimos 30 días, pero no siempre se cumple de forma clara. En algunos casos, los precios se inflan previamente o el descuento se compensa con gastos adicionales.
Comparar precios, revisar históricos y desconfiar de ofertas excesivamente agresivas sigue siendo clave. Porque la mejor compra no es la más barata, sino la más transparente.
4- Decidir con qué derechos compras
En rebajas, como siempre decimos, los descuentos a los productos y no a nuestros derechos como personas consumidoras. En este sentido, recuerda que en rebajas se mantienen las mismas garantías que el resto del año:
- Los productos nuevos tienen tres años de garantía.
- Si compras online, tienes 14 días para desistir sin justificar el motivo.
- Las tiendas deben informar claramente de su política de devoluciones.
Es importante no aceptar explicaciones incorrectas del tipo “al estar rebajado no tiene garantía” o “en rebajas no se admiten devoluciones” si no es una práctica habitual y comunicada de forma visible. Guardar el ticket o justificante de compra es esencial para cualquier reclamación posterior.
5- Decidir cómo pagar
En rebajas proliferan las fórmulas de “compra ahora y paga después”. Algunas pueden ser útiles, pero otras esconden riesgos importantes.
Especial atención merecen las tarjetas revolving y ciertas financiaciones rápidas, con intereses elevados y cuotas mínimas que apenas reducen la deuda. Una compra aparentemente pequeña puede acabar costando el doble o el triple.
Antes de financiar, conviene leer el contrato con calma y evitar cualquier producto que no se entienda claramente. Si aparecen condiciones ambiguas o el término “revolving”, la recomendación es clara: mejor no firmar.
Comprar menos, decidir mejor
Las rebajas de enero pueden ser una buena oportunidad… o una trampa más en esta espiral de consumo en la que actualmente estamos sumergidos. La diferencia no está en los descuentos, sino en las decisiones que tomamos.
Por ello, desde EKA/ACUV, como todos los años, animamos a afrontar este periodo con cabeza, información y sentido crítico. Porque cada compra es una elección, y elegir bien protege no solo nuestro bolsillo, sino también nuestros derechos como personas consumidoras.
