Reserva hecha, maleta lista y ganas de desconectar. Pero, ¿y si algo falla? Tus derechos como persona consumidora viajan contigo.
Un hotel que no es lo que prometían, un vuelo cancelado sin alternativa clara, un cargo en la tarjeta que nadie te había explicado o un alquiler vacacional que no se parece en nada a las fotos.
En estas fechas, desde EKA/ACUV recibimos cada año un buen número de consultas y reclamaciones relacionadas con las vacaciones de Semana Santa. Y hay un patrón que se repite constantemente: las personas que consiguen recuperar su dinero o hacer valer sus derechos son, casi siempre, las que actuaron en el momento. Las que esperaron a volver a casa, en cambio, se encontraron con dificultades para recopilar las pruebas, con que los plazos habían vencido o simplemente con que ya no había nada que hacer.
Por este motivo, este año queremos centrarnos en el DURANTE. No en cómo preparar el viaje sino, precisamente, en cómo actuar cuando algo se tuerce. Porque tus derechos como persona consumidora no se quedan en casa cuando te vas de vacaciones.
La regla de oro: documenta primero, reclama después.
Ante cualquier problema, lo primero no es reclamar. Lo primero es documentar. Una foto, una captura de pantalla, un correo, un mensaje de WhatsApp con el establecimiento. Cualquier prueba que acredite que algo no ha sido como se prometió. Recuerda que en Consumo la carga probatoria recae sobre nosotros y nosotras: sin pruebas, reclamar es mucho más difícil.
Suena obvio, pero en el momento del disgusto la reacción habitual es quejarse verbalmente, esperar a que se solucione y, si no se soluciona, marcharse sin nada en la mano. Ese es el error más frecuente y el que más caro sale.
En el hotel: no te vayas sin dejar constancia
Si la habitación no se corresponde con lo contratado, si hay una avería que no se repara, si el servicio incluido no se presta o si aparece un cargo que nadie te había comunicado, tienes derecho a reclamar en el momento.
Recuerda también que los carteles habituales en hoteles que dicen que el establecimiento no se hace responsable de robos o daños en sus instalaciones no tienen validez legal. Si sufres un robo, notifícalo a la dirección del hotel, denuncia a la policía y presenta una reclamación escrita en el propio establecimiento.
En el vuelo: actúa en el aeropuerto, no desde casa
Los retrasos y cancelaciones son la fuente de reclamación más habitual en vacaciones. Y también donde más dinero se pierde por no saber cómo actuar.
En el alquiler vacacional: las fotos son tu contrato real
Los problemas con alquileres vacacionales han aumentado notablemente en los últimos años. La discrepancia entre lo anunciado y la realidad es la queja más frecuente: menos habitaciones de las prometidas, instalaciones en mal estado, electrodomésticos que no funcionan o una ubicación que no se corresponde con la descripción.
Si el alojamiento presenta problemas graves y no se ofrecen soluciones, tienes derecho a la resolución del contrato y a recuperar el importe. Pero necesitas las pruebas para acreditarlo.
En el restaurante: la factura no es opcional
Los sobreprecios y los cargos no informados en hostelería son especialmente frecuentes en zonas turísticas durante Semana Santa. Cubiertos que nadie pidió, pan que se cobra sin avisar, suplementos que no figuraban en la carta.
Disfrutar y estar alerta no son incompatibles
Semana Santa es para desconectar, disfrutar y recargar pilas. Y la inmensa mayoría de las vacaciones transcurren sin ningún problema. Pero si algo falla, que no sea por no haber sabido cómo actuar.
Recuerda que tus derechos como persona consumidora viajan contigo. Y desde EKA/ACUV estamos aquí para ayudarte a ejercerlos.
¿Te ha surgido algún problema durante tus vacaciones?
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