El próximo 12 de agosto, viviremos uno de los fenómenos astronómicos más espectaculares del siglo: un eclipse solar total que llevaba más de cien años sin ser visible desde la Península Ibérica. Muchos lugares de Euskadi están en la franja de totalidad o muy cerca de ella, lo que significa que la luna cubrirá el sol por completo durante poco más de dos minutos.
Ante la expectación que está generando, conviene pararse a pensar en algo que quizá no todo el mundo tiene claro: ver un eclipse solar no es como ver una puesta de sol. Mirar directamente al sol sin la protección adecuada puede causar lesiones oculares graves e irreversibles en cuestión de segundos. Y el mercado, como suele ocurrir cuando hay un evento masivo de por medio, ha respondido con una avalancha de productos que no siempre ofrecen las garantías necesarias.
Desde EKA/ACUV te contamos qué debes tener en cuenta antes de comprar unas gafas para el eclipse, cómo identificar las que son seguras y qué errores evitar.
Por qué tus gafas de sol no sirven — y tampoco los trucos caseros
El primer error que hay que desterrar es pensar que unas gafas de sol oscuras pueden proteger la vista durante el eclipse. No es una cuestión de cuánto oscurecen la imagen, el motivo es que las gafas convencionales no filtran la radiación solar de la forma que se necesita para una observación directa del sol.
El riesgo no desaparece aunque la exposición sea muy breve. Unos pocos segundos mirando directamente al sol sin protección adecuada pueden dañar los fotorreceptores de la retina de forma irreversible. La peor parte es que la lesión no duele cuando ocurre, lo que lleva a mucha gente a confiarse pensando que «han sido solo unos segundos».
Qué buscar cuando compres unas gafas para el eclipse
Las gafas para observar un eclipse están clasificadas como Equipos de Protección Individual, lo que significa que están sujetas a requisitos técnicos muy concretos. Antes de comprarlas — ya sea en una óptica, en una ferretería o en una tienda online — dedica un momento a comprobar que cumplen todo lo siguiente:
Tener las gafas adecuadas no es suficiente — hay que usarlas bien
Comprar unas gafas certificadas es el primer paso, pero no el único. Para que la protección sea efectiva, el uso también tiene que ser correcto.
Especial atención si tienes pensado usar prismáticos, telescopios o cámaras fotográficas. Y es que, mirar el eclipse con estos dispositivos sin filtros solares específicamente diseñados para ello puede ser todavía más peligroso que hacerlo a simple vista, porque concentran y amplifican la radiación solar. Además, las gafas de eclipse no son suficientes si se usan conjuntamente con estos dispositivos — se necesitan filtros solares específicos para cada uno de ellos.
¿Has comprado unas gafas y crees que no son seguras?
Si has adquirido unas gafas para el eclipse y tienes dudas sobre si cumplen los requisitos — porque el etiquetado no está claro, porque no aparece la norma ISO, o porque el filtro presenta algún defecto visible — no las uses. El eclipse puede verse de otras formas seguras: a través de proyecciones indirectas, con filtros específicos para cámaras, o siguiendo las retransmisiones oficiales.
Y si crees que el producto que has comprado no cumple con los requisitos legales, puedes incluso denunciarlo. El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 ha puesto en marcha una campaña de vigilancia específica para controlar la comercialización de gafas de eclipse en España. También puedes consultar con EKA/ACUV si tienes dudas sobre tus derechos como persona consumidora.
